Epidural: cómo funciona y preguntas frecuentes

La decisión es tuya y no hay respuesta correcta. Lo que sí ayuda es saber en qué consiste, qué se nota, cuándo se puede pedir y qué situaciones pueden desaconsejarla.

Revisado el 29 de octubre de 2026

Manos de anestesista con guantes preparando material estéril en la sala de partos

En qué consiste

Se administra medicación en el espacio epidural, en la zona lumbar de la espalda, a través de un catéter muy fino que queda colocado. Eso permite ir ajustando la dosis durante el parto y no depender de un único pinchazo.

El objetivo es bloquear la transmisión del dolor de la zona, manteniéndote despierta y consciente durante todo el proceso.

Cómo se pone

  1. Valoración previa

    El anestesista revisa tu historia, tus analíticas (especialmente la coagulación) y te explica el procedimiento. Tendrás que firmar un consentimiento informado.

  2. Vía venosa y monitorización

    Se canaliza una vía y se monitorizan tu tensión y el latido del bebé.

  3. Postura

    Sentada o tumbada de lado, con la espalda muy curvada, "como un gato". Hay que mantenerse quieta durante la colocación, incluso si viene una contracción. Avisa si necesitas un momento.

  4. Anestesia local y colocación

    Se anestesia primero la piel, así que lo que se nota después es presión más que dolor. Después se coloca el catéter y se fija a la espalda.

  5. Efecto progresivo

    Tarda unos minutos en hacer efecto, y va apareciendo poco a poco.

Qué se nota después

  • Las piernas pesadas, con sensación de acorchamiento. El grado de bloqueo motor varía según la pauta.
  • Las contracciones, atenuadas o casi imperceptibles. Puedes seguir notando presión, sobre todo al final.
  • Movilidad reducida. En algunos centros y con determinadas pautas es posible cambiar de postura o incluso caminar; pregúntalo.
  • Sonda urinaria, porque suele perderse la sensación de vejiga llena.
  • Monitorización continua del bebé.

Cuándo se puede pedir

La idea de que "es tarde" o "es pronto" para la epidural está bastante superada: la guía de práctica clínica del Ministerio de Sanidad recoge que puede ofrecerse a petición de la mujer, incluso en fases tempranas del parto. Con carácter general puede administrarse en cualquier momento del parto establecido, siempre que no haya contraindicación y el parto no esté tan avanzado que no dé tiempo a que haga efecto.

La decisión concreta la toma el anestesista según tu situación en ese momento. Lo que sí conviene es pedirla cuando la quieras, no aguantar por si acaso.

Cuándo puede no ser posible

Hay situaciones en las que está contraindicada o se desaconseja: alteraciones de la coagulación o plaquetas bajas, tratamiento anticoagulante, infección en la zona de punción o infección generalizada, sangrado importante no controlado, alergia a los anestésicos locales, determinados problemas de columna o neurológicos y algunas situaciones de urgencia obstétrica. Y, por supuesto, que no la quieras.

Por eso la valoración previa del anestesista es imprescindible, y por eso conviene comentar en el embarazo cualquier problema de espalda, cirugía previa o tratamiento que estés tomando.

Efectos y riesgos

Como toda técnica, tiene efectos posibles que el anestesista te explicará al pedir tu consentimiento (puedes ver un ejemplo en el formulario de consentimiento de la sanidad pública andaluza). Los más comentados:

  • Descenso de la tensión arterial, que es el motivo de la monitorización y la vía.
  • Picor, temblores o sensación de frío.
  • Dificultad para orinar, de ahí la sonda.
  • Fiebre durante el parto, más frecuente con epidural, que obliga a vigilaros a ti y al bebé.
  • Cambios transitorios en el latido del bebé, sobre todo al inicio, que se controlan con la monitorización.
  • Un expulsivo algo más largo y más probabilidad de que haga falta ayuda instrumental (ventosa, fórceps o espátulas). No aumenta la probabilidad de cesárea.
  • Dolor de cabeza postpunción. Aparece en torno a 1 de cada 100 mujeres con epidural. Es típico que empeore al estar de pie o sentada y mejore al tumbarse, y puede aparecer en los días siguientes, ya en casa. Tiene tratamiento: si lo notas, avisa al hospital.
  • Molestias en el punto de punción durante unos días.

Las complicaciones graves son muy raras: daño nervioso permanente en torno a 1 de cada 13.000; infección o hematoma en el espacio epidural, menos de 1 de cada 50.000. Son estimaciones y pueden variar entre hospitales; el anestesista te dará las de tu caso.

La decisión es tuya

Hay quien la tiene clara desde el principio, quien prefiere esperar y decidir sobre la marcha y quien prefiere evitarla. Las tres posturas son válidas.

Dos cosas que conviene tener claras: pedirla no es un fracaso, y haber escrito que no la querías no te compromete a nada. Puedes dejar tu preferencia por escrito en el plan de parto, incluyendo si prefieres que no te la ofrezcan de forma repetida, y cambiar de opinión el mismo día.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo puedo pedir la epidural?

Con carácter general puede administrarse en cualquier momento del parto establecido, siempre que no haya contraindicación y el parto no esté tan avanzado que no dé tiempo a que haga efecto. La decisión concreta la toma el anestesista tras valorarte.

¿Duele que te pongan la epidural?

Primero se anestesia la piel, de modo que lo que suele notarse después es presión más que dolor. Lo más incómodo para muchas mujeres es mantenerse quietas y con la espalda curvada durante la colocación, sobre todo si llega una contracción.

¿Voy a estar dormida?

No. Es una anestesia regional: permaneces despierta y consciente durante todo el parto y podrás ver nacer a tu bebé. Lo que se bloquea es la transmisión del dolor de esa zona, no la consciencia.

¿Y si me sigue doliendo con la epidural puesta?

Avísalo. No siempre el efecto es simétrico y a veces queda una zona sin cubrir. No es algo que haya que aguantar: el anestesista puede ajustar la dosis, modificar la pauta o recolocar el catéter.

¿La epidural deja dolor de espalda para siempre?

Las molestias en el punto de punción durante unos días son habituales, pero los estudios no han encontrado que la epidural cause dolor de espalda a largo plazo. El dolor lumbar es frecuente tras cualquier embarazo, con o sin epidural. Si el dolor se mantiene, conviene que lo valore una fisioterapeuta.

¿Afecta al bebé o a la lactancia?

En general, la epidural no afecta al bebé: los fármacos se usan en dosis bajas y le llega muy poca cantidad. Sobre la lactancia, los estudios no son concluyentes. Lo que más ayuda es el contacto piel con piel precoz y el apoyo para las primeras tomas, así que pídelo, lleves epidural o no.

Escribí en mi plan de parto que no la quería, ¿puedo pedirla?

Sí, en cualquier momento. El plan de parto recoge tus preferencias previas, no un compromiso irreversible. Si el día del parto la pides, se valora y se te pone siempre que no haya contraindicación y dé tiempo a que haga efecto. Cambiar de opinión es completamente legítimo.

Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la información que debe facilitarte el anestesista antes de recabar tu consentimiento. Comenta en el embarazo cualquier problema de espalda, cirugía previa o tratamiento que estés tomando.

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