Suelo pélvico después del parto

Escapes de orina, sensación de peso, dolor en las relaciones. Son cosas frecuentes tras el parto, pero frecuente no es lo mismo que normal, y casi todas tienen solución si se valoran a tiempo.

Revisado el 29 de octubre de 2026

Fisioterapeuta explicando el suelo pélvico con un modelo anatómico de pelvis en consulta

Qué es y qué ha pasado con él

El suelo pélvico es el conjunto de músculos y tejidos que cierran la pelvis por abajo. Sostiene la vejiga, el útero y el recto, y participa en la continencia, en las relaciones sexuales y en la estabilidad del tronco.

Durante el embarazo ha soportado un peso creciente durante meses. En un parto vaginal, además, se distiende de forma importante. Por eso puede quedar debilitado, y por eso también hay que valorarlo después de una cesárea: el embarazo por sí solo ya lo somete a carga.

Señales que no hay que normalizar

Esta es la parte importante de la guía. Hay síntomas que se dan por hechos después de tener un hijo y que en realidad indican que el suelo pélvico necesita atención:

  • Escapes de orina, aunque sean pequeños, o solo al toser, reír, estornudar o correr.
  • Urgencia miccional: necesidad repentina de orinar que cuesta contener.
  • Sensación de peso o de bulto en la zona genital, sobre todo al final del día o tras estar de pie.
  • Dolor en las relaciones sexuales.
  • Escapes de gases o dificultad para controlarlos.
  • Dolor pélvico o lumbar que no mejora con el tiempo.

Por qué conviene una valoración

Es habitual buscar "ejercicios de suelo pélvico" y ponerse a hacerlos. El problema es que no todos los suelos pélvicos necesitan lo mismo.

Hay musculaturas debilitadas que necesitan tonificación, pero también las hay con exceso de tensión, en las que contraer más empeora el cuadro. Y existen situaciones, como un prolapso o una diástasis abdominal significativa, en las que determinados ejercicios están directamente desaconsejados.

Una valoración con fisioterapeuta especializada en suelo pélvico determina en qué situación estás y qué trabajo corresponde. Sin eso, estás adivinando.

En qué consiste la valoración

  1. Entrevista

    Cómo fue el embarazo y el parto, qué síntomas tienes, cómo son tus hábitos urinarios e intestinales y qué actividad física haces o quieres retomar.

  2. Exploración

    Valoración del tono, la fuerza y la capacidad de relajación de la musculatura, además del estado de la pared abdominal y de las cicatrices si las hay.

  3. Plan individualizado

    A partir de ahí se establece qué trabajar, con qué progresión y qué evitar de momento. No hay un protocolo único que sirva para todo el mundo.

Qué puedes hacer mientras tanto

Sin sustituir a la valoración, hay hábitos que ayudan desde el primer día y que no tienen contraindicación:

  • Evita cargar peso más allá del propio bebé durante las primeras semanas.
  • Cuida el estreñimiento. Empujar en el baño somete el suelo pélvico a una presión considerable.
  • No aguantes las ganas de orinar ni vayas "por si acaso" de forma sistemática.
  • Suelta el abdomen al hacer esfuerzos en lugar de bloquear la respiración y empujar hacia abajo.
  • Revisa la postura al coger al bebé y al dar el pecho.
  • Retrasa el impacto: correr y saltar son lo último que conviene reintroducir.

Cuando tengas la valoración hecha y el visto bueno, la guía de ejercicios de suelo pélvico explica cómo se trabaja.

Preguntas frecuentes

¿Hay que valorar el suelo pélvico si he tenido cesárea?

Sí. El embarazo por sí solo somete al suelo pélvico a una carga sostenida durante meses, con independencia de cómo sea el parto. Además, tras una cesárea hay que valorar la cicatriz y la pared abdominal, que influyen directamente en el funcionamiento de esa musculatura.

¿Puedo hacer ejercicios de Kegel por mi cuenta?

En general, sí. Las guías recomiendan animar a todas las mujeres a hacer ejercicios de suelo pélvico después del parto. Lo ideal es que una matrona o fisioterapeuta compruebe que contraes y relajas bien. Si tienes escapes, sensación de bulto o dolor, o tuviste un parto instrumental o un desgarro que afectó al esfínter anal, conviene un programa supervisado de al menos tres meses. Si al hacerlos notas dolor o empeoran los síntomas, para y consulta.

¿Cuándo debo hacerme la valoración?

Lo habitual es a partir de la revisión postparto, en torno a las seis semanas, cuando ha cesado el sangrado y las heridas han cicatrizado. Si tienes síntomas importantes antes de esa fecha, coméntalo con tu matrona sin esperar a la revisión programada.

¿Los escapes de orina se pasan solos?

A veces mejoran en los primeros meses, pero no conviene esperar a ver qué pasa. Si persisten más allá del postparto inmediato, indican que la musculatura necesita trabajo específico. El abordaje temprano suele dar mejores resultados que dejarlo estar durante años.

¿Qué es esa sensación de peso o bulto?

Puede corresponder a un descenso de los órganos pélvicos, lo que se conoce como prolapso, y suele notarse más al final del día o después de estar mucho rato de pie. Requiere valoración profesional para determinar su grado y el abordaje adecuado, que en muchos casos es conservador.

¿La cubre la sanidad pública?

Depende de la comunidad autónoma y del centro. Algunos servicios de salud ofrecen fisioterapia de suelo pélvico postparto y otros no, o con listas de espera largas. Pregunta en tu centro de salud o a tu matrona qué recursos tienes disponibles en tu zona.

Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la valoración de tu matrona ni de una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico. No inicies un programa de ejercicios sin una valoración previa de tu caso.