Lactancia artificial: cómo hacerla bien
Dar biberón tiene su técnica y, sobre todo, tiene sus normas de seguridad. La más importante es una que casi ningún envase explica bien: la temperatura del agua.
Revisado el 29 de octubre de 2026

Antes de nada
Hay muchos motivos por los que una familia alimenta con fórmula: una decisión personal, una situación médica, un tratamiento incompatible, una lactancia que no pudo establecerse o un agotamiento que llegó a su límite. Todos son válidos y ninguno necesita justificación.
Lo que sí importa es hacerlo bien, porque la preparación del biberón tiene implicaciones de seguridad alimentaria que se explican poco.
Por qué hay que tener cuidado
Las fórmulas infantiles en polvo no son productos estériles. Aunque se someten a tratamiento térmico en fábrica y cumplen criterios microbiológicos, pueden contener ocasionalmente bajas concentraciones de microorganismos, entre ellos Cronobacter sakazakii y Salmonella.
En un bebé sano y mayor el riesgo es bajo, pero en recién nacidos, prematuros, bebés de bajo peso o inmunodeprimidos puede tener consecuencias serias. De ahí las precauciones.
Cómo preparar un biberón de forma segura
Este es el método que recomiendan la OMS y la FAO, y que recogen las agencias de seguridad alimentaria españolas.
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Lávate las manos y limpia la superficie
Manos con agua y jabón, y una superficie limpia donde trabajar.
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Hierve el agua
Hasta ebullición, también si es agua embotellada. Hervir permite partir de una temperatura conocida.
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Espera unos minutos
Deja reposar el agua hervida unos minutos en el hervidor o el cazo, sin superar los 30 minutos, de modo que esté a 70 °C o más al mezclarla. Viértela en el biberón justo antes de añadir el polvo. Cuidado: el agua a esa temperatura quema; hazlo lejos del bebé. No la dejes enfriar más de 30 minutos, o bajará por debajo de esa temperatura.
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Añade el polvo
Usa siempre el dosificador del propio envase, enrasado sin apretar, y respeta la proporción que indique el fabricante o tu pediatra. Cierra el bote enseguida.
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Cierra, agita y enfría
Mezcla bien y enfría el biberón bajo el grifo o en un recipiente con agua fría, sin que el agua toque la tetina, hasta temperatura corporal.
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Comprueba y ofrece
Unas gotas en la cara interna de la muñeca deben notarse tibias, no calientes.
Conservación
- Prepara el biberón justo antes de usarlo siempre que puedas.
- Consúmelo pronto tras la reconstitución, como máximo un par de horas.
- Desecha lo que sobre de una toma. No se guarda para la siguiente.
- Si tienes que prepararlo con antelación, enfríalo rápido, guárdalo en la nevera por debajo de 5 °C y úsalo en un máximo de 24 horas. Para darlo, caliéntalo en un máximo de 15 minutos y desecha lo que no se tome en 2 horas.
- No recalientes en el microondas: calienta de forma desigual y puede provocar quemaduras.
- Cierra bien el bote y respeta el plazo de consumo una vez abierto.
Higiene del material
Biberones y tetinas se lavan después de cada uso con agua caliente y jabón, frotando bien el interior y la rosca, y se dejan secar al aire. La esterilización se hace según las indicaciones de tu pediatra y del fabricante, y es más estricta en bebés prematuros o de bajo peso.
Revisa periódicamente el estado de las tetinas: cuando se deterioran, cambian el flujo y pueden agrietarse.
Cómo dar el biberón
- En brazos y semiincorporado, nunca tumbado del todo ni con el biberón apoyado.
- Alimentación de ritmo pausado: biberón más horizontal, pausas, dejando que el bebé marque el ritmo.
- Respeta sus señales de saciedad. No hace falta terminar el biberón si el bebé lo rechaza.
- Cambia de lado de vez en cuando, como en el pecho.
- Aprovecha el contacto. Dar el biberón también es un momento de vínculo.
Preguntas frecuentes
¿A qué temperatura debe estar el agua del biberón?
A 70 °C como mínimo en el momento de mezclarla con el polvo. Para conseguirlo se hierve el agua y se deja reposar unos minutos, nunca más de 30, para que al mezclar esté a 70 °C o más, y se vierte en el biberón justo antes de añadir la fórmula. Después se enfría hasta temperatura corporal antes de dárselo al bebé.
¿Hay que hervir el agua si es embotellada?
Sí. El motivo de hervir no es el agua, sino el polvo: la fórmula en polvo no es estéril y necesita mezclarse con agua a 70 °C para inactivar las bacterias que pudiera contener. Hervir permite partir de una temperatura conocida y alcanzar esos 70 °C.
¿Puedo dejar biberones preparados para la noche?
Lo más seguro es preparar cada biberón justo antes de usarlo. Si necesitas adelantarlo, hay que enfriarlo rápidamente y refrigerarlo por debajo de 5 °C, siguiendo las indicaciones del fabricante y respetando el tiempo máximo de conservación que señale.
¿Qué hago con la leche que sobra de una toma?
Se desecha. Una vez que el bebé ha empezado la toma, el biberón no debe guardarse para más tarde, porque el contacto con la saliva favorece la proliferación bacteriana en la leche reconstituida.
¿Cuánta leche tiene que tomar mi bebé?
Depende del peso, la edad y la evolución de cada bebé, y lo establece el pediatra en las revisiones. No conviene guiarse por tablas genéricas de internet. Como orientación general, respeta también sus señales de saciedad: no hace falta terminar el biberón.
¿Puedo combinar pecho y biberón?
Sí, es lo que se conoce como lactancia mixta. Conviene plantearla con apoyo profesional, porque la forma de introducir el biberón influye en la producción de leche materna y en cómo se adapta el bebé a las dos formas de alimentarse.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye las indicaciones de tu pediatra. Sigue siempre las instrucciones del fabricante de la fórmula y consulta cualquier duda sobre cantidades, frecuencia o tipo de leche con tu profesional de referencia.